Cuándo viajar a Estonia: clima, luz y multitudes reales
El clima estonio es más extremo de lo que muchos esperan. Los inviernos son largos y oscuros, con temperaturas que bajan fácilmente a -15 °C en el interior, mientras que los veranos son cortos pero muy agradables, con máximas medias de 22-24 °C en julio. La mejor época para visitar Estonia es de finales de mayo a mediados de septiembre. En junio y julio las noches casi no existen (el sol se pone pasadas las 22:30 en Tallin), lo que permite aprovechar muchísimo el día. Sin embargo, agosto es el mes con más precipitaciones. Si buscas evitar multitudes, mayo y septiembre ofrecen un equilibrio excelente: menos turistas que en verano y precios un 20-25 % más bajos en alojamiento. En invierno, el país se transforma con mercados navideños y posibilidad de auroras boreales en zonas rurales, pero los días duran menos de 7 horas en diciembre y enero. La nieve suele ser estable desde finales de diciembre hasta marzo, ideal si quieres probar el esquí de fondo o los spas termales. El dato clave que pocos mencionan: el viento en la costa puede hacer que la sensación térmica baje 8-10 °C incluso en primavera.